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Comprar menos y vivir más el presente: Así es cómo los millennials están reescribiendo las reglas del consumo

Más de cinco millones de personas nacidas entre los años ochenta y mediados de los noventa llevan varios años protagonizando una de las transformaciones más profundas del mercado, y en 2026 ese cambio ya no admite discusión: esta generación ha decidido, de forma masiva y simultánea, que prefiere gastar en experiencias antes que acumular cosas. Es un cambio del vínculo entre las personas y el dinero que está obligando a industrias enteras a replantearse su manera de vender, ya que actualmente están prefiriendo experiencias a cosas materiales.

Los consumidores millennials ya no se guían únicamente por el precio. Valoran el impacto ambiental, social y ético de sus decisiones de compra, y eso tiene consecuencias directas sobre qué marcas sobreviven y cuáles desaparecen. Una empresa que fabrica bien su producto pero no puede explicar cómo trata a sus proveedores tiene un problema serio con este segmento. La autenticidad dejó de ser un activo diferencial para convertirse en condición de entrada.

¿Qué buscan los millenials?

El 56% de los millennials declara que viajar es parte esencial de su identidad, y los datos de la industria turística lo confirman: los viajes ya no son una pausa en la vida, sino una extensión de ella. Se viaja más, se eligen destinos con propósito, se combina trabajo remoto con desplazamiento. El slow travel, quedarse en un lugar el tiempo suficiente para entenderlo, ha ganado una popularidad que nadie se esperaba.

La sostenibilidad tampoco es opcional para este público. El 61% de los millennials prefiere productos con empaques ecológicos, incluso cuando el precio es superior. En Chile, esa tendencia se cruzó además con la regulación: la Ley de Plásticos de un Solo Uso que entró en vigencia impulsó cambios que este segmento ya exigía desde antes que la norma existiera. No esperaron la ley; la ley los alcanzó a ellos.

Por otra parte, el 45% de los millennials compró productos a través de las redes sociales en el último año, y el proceso de decisión de compra ya no empieza en el punto de venta ni en el buscador. Empieza en un video de TikTok, en la recomendación de alguien que sigues, en una comparativa que alguien publicó. El comercio y el entretenimiento se fusionaron hasta volverse indistinguibles. Se dejan llevar más de las opiniones en las redes sociales y las compras online.

En ese contexto digital, también han crecido los modelos de ocio y entretenimiento online que antes eran marginales. Uno de ellos es el acceso a plataformas de entretenimiento con bajo umbral de entrada: por ejemplo, en los que respecta a entretenimiento online las grandes posibilidades de encontrar un casino sin mínimo de deposito reflejan bien cómo esta generación evalúa sus opciones de ocio digital, comparando condiciones antes de comprometerse con ninguna plataforma, exactamente igual que hace con cualquier otra categoría de consumo y aprovechando webs de alta calidad para comparar sitios webs.

La salud se transforma en prioridad

La salud se convirtió en otra área de gasto prioritario. El 79% de los millennials prioriza la formación continua y aplican esa misma lógica de optimización al cuerpo: suplementos, apps de monitoreo, rutinas de ejercicio, alimentación funcional. No es vanidad, o no solo eso: es la extensión del mismo principio de invertir en el presente. Los millennials y la generación Z lideran el uso de dispositivos y aplicaciones para monitorear su estado físico y salud, un mercado que crece con una consistencia que pocas categorías pueden presumir.

El sentimiento de “aprovechar el presente” es fuerte entre los millennials y 7 de cada 10 creen que deben ocupar su tiempo libre con actividades. Gastronomía; formación continua; bienestar físico; cultura; todo aquello que se consume viviendo en lugar de teniendo. Lo que antes era territorio de atletas de élite hoy es parte del día a día de muchos millennials urbanos, y categorías como la de los antioxidantes, su papel en la recuperación muscular, pasaron de ser conocimiento especializado a tendencia de consumo masivo.

Una exploración concreta de ese fenómeno puede encontrarse en este artículo sobre la relevancia de los antioxidantes en la nutrición deportiva, donde el consumo consciente del cuerpo toma forma de decisión de compra. Esta lógica tiene un nombre en los estudios de tendencias: “bienvivir”. No es optimismo, es una respuesta racional de una generación que aprendió a una edad temprana que el futuro no siempre llega como se planificó.

Esta generación trabaja y piensa que el dinero debe aprovecharse también para vivir nuevas experiencias ya que, si trabajas para vivir, ¿por qué no vivir experiencias nuevas?.