Un estudio del Instituto Gulbenkian de Ciência (IGC) en Portugal, dirigidos por el especialista en biología conductual Rui Oliveira, los peces tienen la capacidad de sentir temor y empatía por sus congéneres.
La investigación publicada en la revista Science se realizó en base al pez cebra, una de las especies vertebradas más antiguas, y demostró que cuando peces similares a los que se encuentran en la naturaleza ven un cardumen en peligro, reflejan su comportamiento. Por otro lado, los peces con alteraciones genéticas en la oxitocina o en sus receptores siguen nadando, sin captar el riesgo de sus compañeros.
El neuropéptido oxitocina es una pequeña molécula que ejerce funciones en el sistema nervioso central modulando actitudes sociales, sentimentales, patrones sexuales y la conducta parental. Al respecto, los investigadores también detallaron que “esta forma más básica de empatía podría haber evolucionado hace (…) millones de años”.
De esta manera, el trabajo académico da a entender la importancia de la oxitocina desde tiempos inmemoriales, una hormona que también se encuentra en los mamíferos.