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El desierto más árido del mundo era muy diferente hace millones de años

Por administrador

Si un extranjero te preguntara por algún destino turístico imperdible del norte de nuestro país… ¿Qué le dirías?

Seguramente, entre tus primeras opciones estaría el desierto de Atacama, conocido a nivel mundial por ser el más árido del planeta y que es visitado anualmente por cientos de turistas.

Resulta que ahora tendrás otro dato que agregar a esa conversación imaginaria con esa persona extranjera. Porque una reciente investigación reveló que gran parte del desierto de Atacama estuvo sumergido bajo el agua, hace unos 160 millones de años.

El descubrimiento fue hecho por investigadores de la Universidad de Chile, quienes comenzaron a sospechar de este pasado acuático del desierto tras un curioso hecho: el director del Museo Cultural de Calama les entregó hace un tiempo unos restos encontrados en la zona de Cerritos Bayos. ¿Qué eran? Bueno, aquí viene lo interesante, porque esos fósiles correspondían a Plesaurios, unos reptiles marinos que vivían en el fondo del agua en el periodo Jurásico.

Motivado con este hallazgo, el equipo liderado por el paleontólogo Rodrigo Otero -y apoyado por el Consejo de Monumentos Nacionales- comenzó una serie de investigaciones el año 2014, las cuales culminaron con la confirmación de la teoría que tanto los apasionó: parte de lo que hoy conocemos como el desierto más árido del mundo estuvo, en algún momento, bajo el agua.

Como si esto no fuese suficiente, este descubrimiento vino acompañado de un nuevo hallazgo, y es que los restos encontrados en el norte de nuestro país habían sido vistos únicamente en Europa. Haberlos encontrado en Chile apoya la hipótesis de que en ese entonces, cuando la Tierra estaba dividida solo en dos grandes masas de territorio, existía un corredor oceánico que conectaba lo que hoy conocemos como Europa con lo que actualmente es América. Simplemente fascinante.

Qué bonito que descubrimientos tan importantes se sigan haciendo en nuestro territorio y de la mano de científicos nacionales. Porque cuando hay apoyo, interés y patrocinio por parte del gobierno, la ciencia hace lo suyo y nos deslumbra. Ojalá que siga siendo así.