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¿No compartir fotos privadas de hombres y sí de mujeres? El caso Chris Evans

Por Paulina Yanez

La filtración y distribución de fotos privadas es una situación que, en tiempos de redes sociales, se da más seguido de lo que pensamos.

De hecho, recién este fin de semana le pasó al actor Chris Evans, que subió un video a sus historias de Instagram mostrando un juego familiar, sin darse cuenta que al final de este aparecía la imagen de unos genitales masculinos. Él eliminó la publicación inmediatamente.

A pesar del poco tiempo que este video estuvo en las redes, lo cierto es que ese tiempo fue suficiente para que ya existieran capturas de pantalla circulando en Internet, junto con teorías respecto a quién pertenecían dichas fotos.

Sin embargo, hubo otra enorme cantidad de personas que comenzó a exigir respeto por la privacidad del actor, apelando a su trayectoria y talento.

«Qué bueno que haya gente respetuosa», pensé; personas que no están dispuestas a compartir un material que es privado y que claramente fue publicado por error.

Pero ¿Ese respeto es igual cuando se trata de imágenes íntimas de mujeres?

Justamente eso fue lo que planteó la actriz Kat Denningsen en su cuenta de Twitter, abriendo un debate que se mantiene hasta el día de hoy:

“El respeto público por la privacidad y sentimientos de Chris Evans es maravilloso. ¿No sería lindo que se extendiera también a las mujeres cuando este tipo de cosas pasen?”, tuiteó a su más de 1 millón de seguidores.

Mujeres, las víctimas de siempre

Es cierto lo que planteaba Kat Denningsen: ¿cuántas veces hemos visto que mujeres del espectáculo -o comunes y corrientes, como tú o como yo- han sido víctimas de la filtración de sus imágenes privadas y nadie hace nada por detener la distribución de ese material?

Lo vimos con Jennifer Lawrence hace unos años, también con Vanessa Hudgens -que hasta se disculpó públicamente por fotos donde aparecía desnuda y que fueron filtradas a sus 18 años de edad-, e incluso a nivel local con Macarena Venegas, Vale Roth y Alejandra Valle.

¿Hasta cuándo vamos a ser cómplices de un acto tan violento como compartir una foto que claramente fue tomada en un ambiente de intimidad y que no cuenta con el consentimiento de distribución de quien aparece en ella?

Hay que tenerlo claro: no solo hace daño y viola la privacidad quien hackea o filtra este tipo de fotos privadas o videos, sino también quien las comparte.

La pregunta ahora, entonces, es qué harás la próxima vez que este tipo de material llegue a tu teléfono… ¿Compartir? ¿Borrar? O mucho mejor: cortar la cadena.