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Porque el color no te define: Jason Momoa posa vestido de rosa para una revista

Por Amanda Gallardo Álvarez

¿Te suena Khal Drogo? Ese fue el personaje con el que Jason Momoa se hizo conocido gracias a Game of Thrones. Khal Drogo es la fiel muestra de lo que debería ser un hombre: fuerte y valiente guerrero.

Pero en realidad el actor a cargo de este personaje está más allá de la imagen estereotipada que hay del ser hombre y no lo pasa mal con eso. Porque pese a su 1,93 metros de estatura y contextura fornida, Jason Momoa está en otra.

Tal como aseguró en una entrevista a la revista InStyle, donde sorprendió utilizando ropa donde el color que primaba era el rosado, al que calificó como un color hermoso y tras eso dijo: «Estoy bastante seguro de mi masculinidad. Realmente no me importa una mierda lo que piensen los demás».

¿Pero por qué el rosado es asociado con ser «femenino»?

Hay algo que poco se sabe. Que la idea de que el rosado es para niñas y el azul para niños es reciente. De hecho, antes de la segunda guerra mundial, el rosado era asociado con la masculinidad, porque parecía algo así como un rojo aguado, relacionado con la sangre.

Según la historiadora Jo Paoletti, en Europa no siempre ambos colores eran asociados con un género u otro. ¿Qué hizo el cambio entonces?.

Fueron los nazis quienes durante la guerra identificaron al rosa con los prisioneros homosexuales, que eran identificados con una insignia parecida a un triángulo rosado con el vértice hacia abajo.

Desde ese entonces, se masificó la creencia de que el azul identifica a lo masculino y el rosado a lo femenino.

¿Ves? Finalmente parece que el género no está determinado por un color o una forma de vestir, si no que por una manera de sentirse con uno mismo.