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Lo dice un estudio: Personas que consideran más importantes a sus mascotas que a sus amigos serían más infelices

¿Cómo es la relación que tienes con tu mascota?. Eso es lo que intentó estudiar un grupo de científicos de la Universidad de Kingston en Reino Unido.

La idea era medir qué tan resistente te podía hacer tener una mascota a situaciones de estrés. Y entre otras cosas, concluyeron que las personas que consideran más importantes a los animales que a sus amigos, pueden sentir que aumenta su sensación de soledad e infelicidad.

Ece Beren Barklam es la estudiante de psicología que realiza un doctorado sobre tenencia de mascotas y la interacción entre humanos y animales. Para ello, evaluó si tener una mascota se relaciona con tener una mejor salud mental durante la pandemia.

Así encuestaron a un grupo de 700 personas de varios países del mundo para preguntarles sobre sus niveles de resiliencia y apego emocional a sus animales.

Sus resultados ya fueron publicados en la revista Anthorozoos y la mayor parte de las conclusiones son positivas. Entre ellas, que pasar más tiempo y teniendo más interacciones con sus mascotas, generó una mejor salud mental. Y los humanos que pasaron más tiempo junto a sus compañeros animales, se declararon más felices que quienes no lo hicieron.

El secreto es mantener vínculos saludables

Tras esto, analizaron la importancia de tener vínculos saludables con tu mascotas. Eso porque se demostró que mantener vínculos poco sanos, también se relacionan con una peor salud mental.

Mientras que en el caso de las personas con una menor resiliencia, los vínculos saludables mejoran su bienestar.

¿Qué pasa si el vínculo con nuestra mascota es más importante que otros? Barklam lo explicó así:

“Cuando el propietario considera que su mascota es más importante que las personas de su vida, el estudio descubrió que estaban más solos, eran más infelices y tenían menos resiliencia. También obtuvieron una puntuación más baja en lo que respecta al bienestar mental general”.

Un apego que para la investigadora “puede reflejar un vínculo poco saludable, en el que el dueño trata a su mascota como si tuviera motivos y rasgos humanos, lo que podría ser una especie de antropomorfismo”.