Las graves consecuencias del excesivo consumo de sal en los niños

Toda la sal que consume el ser humano debe ser yodada, es decir, enriquecida con yodo, lo cual es esencial para el desarrollo sano del cerebro, tanto del feto y del niño pequeño, así como para optimizar las funciones mentales en general.

De acuerdo a lo explicado por la especialista de Clínica Ciudad del Mar, la mayoría de las personas consume demasiada sal al día (8 a 10 gr), es decir dos veces la ingesta máxima recomendada por la Organización Mundial de la Salud, que es menos de 5 gramos de sal (1 cucharadita de té) por día en adultos y 5 gramos como máximo en los niños de 2 a 15 años.

En este contexto, es importante recordar que el excesivo consumo de sal puede ser un factor determinante de las siguientes enfermedades:

  • Hipertensión Arterial: la ingesta exagerada de sodio, especialmente a la forma de sal (cloruro de sodio), produce un incremento sostenido de la presión arterial, que junto a la obesidad y al sedentarismo, aumentan el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares.
  • Infarto al miocardio: el sobreconsumo de sal incrementa la presión sanguínea, y al llegar más sangre al corazón, se puede producir angina de pecho y provocar, con el tiempo, un ataque al corazón.
  • Osteoporosis: el consumo de sal en exceso aumenta la pérdida de calcio en la orina, lo que genera una desmineralización de los huesos.
  • Cáncer estomacal: cada año se registran 980 mil casos de esta enfermedad a nivel mundial. Al reducir el consumo de sal, se evitaría uno de cada siete casos de esta neoplasia.
  • Asma: los síntomas que genera el asma se agravan en las personas con esta enfermedad. Estudios revelan que existe una directa relación entre el consumo de sal de mesa y la mortalidad por asma, tanto en adultos como en niños.

La nutricionista agrega que el exceso de sodio en la sangre puede ser ocasionado por ciertas condiciones. Las causas específicas de la hipernatremia incluyen:

  • Deshidratación o pérdida de fluidos corporales por vómitos prolongados, diarrea, sudoración o fiebre alta.
  • Deshidratación por no beber suficiente cantidad de agua.
  • Fármacos como esteroides y medicamentos para disminuir la presión sanguínea.
  • Enfermedades endocrinológicas como diabetes, cuando la orina es muy frecuente, o aldosteronismo.

 

Es por esto que lo mejor es cocinar en casa y así disminuir el consumo de sal y potenciar el sabor natural de los alimentos:

  • Cocinar al vapor, ya que la cocción en agua diluye el sabor de los alimentos.
  • Cocciones concentrantes: al horno, a la plancha o estofados.
  • Usar aceites con sabor como de oliva o aromatizados con finas hierbas.
  • Usar potenciadores del sabor como:

 

  • Ácidos: vinagre, limón (también en asados de carne roja o blanca)
  • Aliáceos: ajo, cebolla, cebollín, puerro.
  • Especias (etiquetado libre de sodio): pimienta, curry, mostaza.
  • Especias naturales: pimentón, azafrán, canela.
  • Hierbas aromáticas: albahaca, hinojo, comino, estragón, laurel, mental, perejil, romero, tomillo, cilantro, etc.

Para evitar un consumo excesivo, es importante adoptar medidas en el hogar que permitan su reducción, hasta que las papilas gustativas se habitúen a la disminución de sal, con lo cual es probable que se encuentre mayor sabor a los alimentos.

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