Así puedes ayudar a tu hijo a superar sus miedos

El temor a la oscuridad se asocia con miedos diferentes, como separaciones, soledad, seres imaginarios, etc., y es una de las causas de los problemas del sueño.  Este es propio de la infancia y suele iniciarse alrededor de los dos años, cuando el pequeño empieza a desarrollar una gran imaginación, continúa siendo frecuente en edades posteriores y empieza a disminuir hacia los nueve años.

En los primeros años de vida, los menores suelen enfrentarse a una enormidad de nuevas situaciones, las cuales se presentan con un gran conjunto de emociones, y que muchas veces los padres no entienden y tampoco saben trabajarlas en conjunto con ellos. Estas emociones o miedos son relevantes debido a que marcarán la estructura de personalidad de los niños en la adultez.

El sicólogo clínico y docente de la Universidad Bernardo O´Higgins, Rodrigo Pereira, explica que “el miedo es una emoción básica en los seres humanos y muchas veces es un acontecimiento invalidante en circunstancias de la vida diaria, lo que imposibilita a muchos llevar una vida normal. Los niños no son la excepción a esta realidad, en ellos la prevalencia se da entre los tres u ocho años de edad y, es un mecanismo de defensa frente a una situación vivida como amenazante. Uno de los principales miedos en niños es el temor a la oscuridad, ya que, principalmente lo relacionan con la soledad y el desamparo. Sienten muchas veces impotencia, por algo que ya no pueden controlar”.

Los miedos son normales en cada persona y los niños no son la excepción. Lo importante es que los padres sean capaces de guiarlos de la mejor manera, ya que, el hecho de no hacerlo y no entregarles contención física y emocional puede provocar sensaciones de ansiedad que pudiesen traspasarse a angustia e inclusive a alguna fobia, lo cual será altamente invalidante en su vida diaria, tanto en lo familiar, académico y social. Lo normal es que estos miedos desaparezcan cuando encuentren la razón esencial del problema y vayan adquiriendo grados de madurez acordes a su edad.

El profesional de la UBO señala que las causas que generan miedo en los niños son diversas. Se deben a los acontecimientos propios e individuales vividos por cada uno de ellos en el desarrollo del ciclo evolutivo infantil, en donde uno de los sentidos más desarrollados es la vista, “por lo que con la oscuridad, se produce una falta de control a estímulos externos, pasan de la preocupación a la ansiedad y angustia, esta última, altamente invalidante para los menores, ya que, sienten que pierden el poder tener el control de la situación”, explica.

Agrega que los miedos en los niños se pueden generar debido a alguna mala experiencia del tipo social, familiar u escolar; una imagen, una película, una serie o historia no adecuada a su edad también puede causar esta problemática, la que “cuando es muy intensa y en un período prolongado puede producir en el menor: alteraciones del sueño, de la alimentación, enuresis (pérdida involuntaria de orina), encopresis (defecación involuntaria), entre otros”.

Existe la bogifobia que tiene que ver con el miedo a figuras o payasos terroríficos, a personajes mitológicos y principalmente se da en niños. “Las recomendaciones para enfrentar esta fobia es que los padres no expongan a los niños a estos acontecimientos, personajes o fiestas de Halloween, porque si los exponen van a ir aumentando a la fobia.  Por lo tanto, se aconseja evitar esta celebración”, explica el sicólogo Rodrigo Pereira.

Para el académico es necesario que los padres aprendan cómo controlar el temor o miedo en sus hijos:

a.- Nunca minimizar este tipo de emociones en los menores por parte de los adultos, explicarles que es una emoción propia de todos los seres humanos.

b.- Demostrarles comprensión, cariño y preocupación.

c.- Tratar de identificar cuáles son las causas de este, qué piensan y qué sienten.

d.- Acompañarlos antes de conciliar el sueño, conversando temáticas triviales y alegres, algún cuento, buscando que este se relaje.

e.- Es recomendable poner en la habitación una luz de baja intensidad durante la noche.

El sicólogo asegura que “lo más importante es que los padres les entreguen información respecto a que no les pasará nada y deben darles seguridad a través de información y muchas veces con contención física y emocional para que estos menores en el desarrollo de su estructura de personalidad no tengan problemáticas el día de mañana”.

Finalmente, recomienda que en los casos más graves, cuando la intensidad del miedo a la oscuridad va aumentando, es importante la ayuda y orientación profesional de un sicólogo.

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