El controversial juguete que está causando polémica en los colegios

El Fidget Spinner está en el ojo del huracán.

El spinner es el juguete del momento. Aunque fue creado hace dos décadas, sólo hace algunas semanas se convirtió en superventas en Estados Unidos, con decenas de millones de unidades vendidas. Éxito que rápidamente llegó a Chile, con quiebres de stock incluidos. Todos los niños quieren tener uno, lo que ya ha generado algunas controversias y también problemas en los colegios.

Su formato más popular, el Fidget Spinner, es una pieza de plástico en forma de trébol, que cabe en la palma de una mano. Quienes promocionan su venta, aseguran que el spinner sirve para aliviar el estrés y calmar la ansiedad de niños con hiperactividad e incluso con autismo. Sin embargo, hay controversias al respecto.

Según señaló el coordinador académico de la Escuela de Psicología de la Universidad del Pacífico, Felipe Vergara, “podría llegar a cumplir ese fin, en la medida que para la persona sea simbolizado como un elemento que permita tomar conciencia de la ansiedad y canalizarla a través de este elemento externo. La verdad es que no hay ningún estudio serio que pruebe una implicancia significativa en la reducción de la ansiedad”.

Añade que “en sí, el spinner no es bueno ni malo. Puede servir a la entretención, a desarrollar un proceso de atención, dependiendo del uso que se le dé, pero en el contexto de la sala de clases ha sido repudiado por los colegios, con justa razón, considerando que se está poniendo la atención, como proceso psicológico, en este elemento y se pierde parte de la conciencia que se debiera estar en lo que ocurre en el aula”, comenta el psicólogo.

Polémica en los colegios

El hecho de que el spinner sea pequeño y silencioso ha ayudado a que se masifique rápidamente al interior de las salas de clases, donde muchas veces se ha transformado en un factor de distracción. Sin embargo, Vergara plantea que no se trata de demonizar el spinner, sino de entender que cada cosa tiene su tiempo y lugar.

“Aunque sea la moda de hoy, los docentes, profesores e instituciones deben tener instancias que puedan servir para delimitar ese espacio. No castigar su uso, sino más bien delimitar el uso a los recreos, al ámbito fuera de la sala de clases y no en el proceso de enseñanza-aprendizaje, de modo que los niños puedan sumarse a lo que está pasando en el aula”, indica.

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