Libretista de Yerko revela la pesadilla que vivieron en pleno cumpleaños de Farkas

“Nos pasó lo peor que nos podía pasar”, dijo Jorge López al recordar la frustrada presentación del comediante en el evento del año…

Tan sólo diez minutos alcanzó a durar la presentación de Yerko Puchento en el cumpleaños número 50 de Leonardo Farkas. Es que la actuación del actor en la apoteósica celebración del empresario se vio frustrada por un problema técnico. Así lo reveló Jorge López a ‘Las últimas Noticias’.

“Lamentablemente al sonopronter (muela) que tiene Daniel en la oreja se le empezaron a meter señales de radios de otras personas”, dijo la mano derecha de Daniel Alcaino, quien recordó en la entrevista la pesadilla que vivieron en el Waldorf Astoria Cabo Ratón de Miami.

“Se escuchaban diferentes conversaciones y la muela se le reventó de tantos ruidos e interferencias. La gente de sonido se dio cuenta, le cambiaron la señal y yo quedé fuera de su circuito. De ahí en adelante todo fue un desastre”, aseguró. De hecho, contó que Alcaíno pidió que a alguien de la empresa de sonido norteamericana contratada por Farkas. Sin embargo, como no llegó nadie, se vio obligado a finalizar.

“Nosotros andábamos con dos sistemas (de sonopronter). Trató de conectar el segundo, pero no le resultó. El tipo que estaba a cargo de la consola (de sonido) no aparecía. Se equivocaron y prendieron mi micrófono, por donde le hablo a Daniel, y en el salón se empezó a escuchar mi voz diciendo probando, 1, 2, 3 . Todo mal”, relató Jorge, quien también detalló que tras el impasse el propio Leonardo Farkas “se acercó a Lucho (Jara) y le pidió que cantara un par de canciones. Luego bajó a nuestro camarín a pedirnos disculpas. Estaba muy choreado con la empresa de sonido que había contratado, porque también hubo problemas en el show de Paul Anka. Nos pidió que, por favor, hiciéramos un intento más. A las 7:30 de la mañana, Daniel salió al escenario. Partimos de nuevo con el libreto y a los dos minutos pasó exactamente lo mismo. La muela se llenó de sonidos y tuvo que parar. No había nada más que hacer”.